
Tenia nervios, pero eran nervios tan diferentes a lo que en otras ocasiones he sentido. Mientras iba hacia el Hogar de Cristo, pensaba que quizas solo era impaciencia por saber como nos iría en la primera visita y como nos recibirían.
Esta primera visita cumplió todas mis expectativas, la misión era conversar con ellos, saber de sus vidas, acompañarlos en sus tarde interminable, hacerlos reír.
Queriamos también sacar información de cuales eran sus gustos y que era lo que les gustaría hacer todos los sábados para así crear un calendario con actividades.
Entre al salón donde se encontraban alrededor de 20 ancianos, unos en unas mesas, unos rodeando la combustión y otros en los sillones mirando televisión.
Me acerque a uno de los ancianos que estaban mas cerca y al instante me calme, el tenia los ojos brillantes, era ya muy viejito y sonreía, me calmo aunque lo normal hubiese sido colocarme mas nerviosa e incomoda ya que el no hablaba, ósea solo emitía sonidos porque de lo que decía nada se entendía, yo le hablaba y el movía la cabeza, o decía: mal, mal, mal.
Con mi prima comenzamos hablar con un anciano que se acerco a la mesa donde estábamos, y nos dio como una introducción de lo que era estar ahí, el comento que no tenían nada que hacer en todo el día, que alguno podían salir , y que otros simplemente despertaban, comían, dormían, despertaban, comían y así hasta la noche.
Todavía no sabia muy bien como acercarme a los demás abuelitos que estaban en el salón, pero en el momento indicado llego la once, que era un Té y un pan, nos paramos y comenzamos a entregarlos a los que estaban en el salón, así que aproveche de saludar a la gran cantidad y aproveche también de sentarme a conversar en una mesa con 2 abuelitos.
Muchas veces yo me imaginaba que en esos hogares no había alegría, que todos eran abuelitos “aburridos” y que no les interesaría conversar con unas jóvenes que llegaran de pronto. Pero desde que me senté ahí cambio radicalmente mi pensamiento y pensé que cuantas cosas nosotros solo creemos, pero si no lo vivimos nunca nos daremos cuenta como es en realidad. En esa mesa se encontraba “Teo” o te adoro como dijo que le decían cuando joven, el tenia un gran sentido del humor y aparte era muy picaron pero agradable, apesar de que la vida lo habia golpiado fuerte, porque en un incendio se habia muerto su esposa e hijos, a su lado Luis, ellos de hace 3 años que se sientan juntos en una mesa, los 2 tenían ya 72 años, pero no representaban esa edad, “Teo” llevaba 12 años ahí, y Luis 7, ellos apesar de las cosas que les habia tocado pasar seguian sonrientes y contaban que les agradaba de gran manera que les llevaran Música, que les gustaba alegrar el día, decían que les gustaba bailar y que las rancheras le subían el animo. Hoy descubrí un mundo donde la rutina los cansa, y en donde hasta la comida es una rutina, todos los desayunos iguales y la onces igual, ellos si que solo viven el día, no tienen panoramas, no tienen ocupaciones, ni responsabilidades, y todos los dias son iguales los ven pasar y es por eso que les alegra tener a su lado alguien diferente al que ven todos los días y alguien que pueda romper por algunas horas esa rutina. Cuando ya era la hora de partir preguntaban si la próxima semana nos veríamos y que íbamos hacer, saber que en un lugar hay alguien que te va a esperar me suena alentador.
Cuando ya me despedía me acerque que a un anciano y le di un regalito que llevaba y me emocione al ver que el también estaba emocionado y miraba mi pequeño recuerdo con ojos llenos de lagrimas, y ahora pienso como con tan poco puede llegar al corazón de una persona necesitada, ellos en ese lugar no necesitan mas comida, no necesitan mas ropa, ellos están conformes y agradecidos de todo lo que ahí les dan, pero si hay algo de lo que carecen, carecen de amor, carecen de pequeños gestos de cariño de los que uno muchas veces repudia, cuando los papas se acercan hacer cariño, cuando alguien te quiere abrazar y alejas con una sola mirada o cuando muchas veces no tomamos en cuenta pequeños presentes porque siempre estamos esperando mas, algo mas grande, pero no siempre lo mas grande, lo mas caro es sinónimo de amor.
Son los pequeños gestos los que marcan la diferencia.
Hoy aprendí lo importante que es apreciar a la gente que tengo a mi lado, la gente linda que me quiere como muchas veces digo, esa gente que entrega amor incondicional y muchas veces esa es la gente que uno deja o no le toma importancia y va detrás de gente que solo te hace sufrir.
A esos ancianos no les importa si yo no soy su hija, su hermana, prima, ellos quieren encontrar en nosotros compañía y como no, como dijo un anciano, una pequeña amiga.


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